PAPEL Vs EBOOK

Es evidente el enorme crecimiento que está  teniendo en nuestras vidas la implantación del formato electrónico en todo tipo de documentos.

Desde la factura de la luz, el agua, teléfono etc,  todas las compañías nos invitan a que  activemos la factura electrónica, argumentando que con ello contribuimos a salvar el medio ambiente y no sé cuantas cosas más. Pero en el fondo les importa un pimiento los bosques, el amazonas o el medio ambiente en general. Es todo una cuestión de costes.  ¿Alguien se ha parado a pensar el ahorro que supone para todas estas compañías, la eliminación del papel?.

Pensemos por un momento el número de abonados que puede tener una empresa como Iberdrola, concretamente 28 millones de clientes, eso significa que se ahorra imprimir 28 millones de facturas con sus correspondientes sobres y franqueos postales. ¿Mucho dinero verdad?, pero ese ahorro no se refleja en su factura.

Si pasamos a hablar del sector literario nos encontramos con que cada día son mas los autores que editan sus libros para e-book, pero sin embargo el ahorro que supuestamente debe de suponer un e-book frente a una impresión en papel no está siendo tal.  ¿Si suprimimos los gastos de la impresión y de distribución, no debería ser mas barato?. Según artículo publicado en la revista Muy Interesante  el problema está en que el fichero que contiene el libro tiene que ser sometido a un software anticopy, para evitar la difusión gratuita y masiva del mismo y a su vez hay que añadir el coste de almacenamiento digital, si bien esto último no lo comparto puesto que estamos hablando de que los libros electrónicos se descargarán desde internet no me imagino la verdad, los libros embutidos en memorias SD , USB, Cd o cualquier otro formato de almacenamiento removible, si bien ahora que lo pienso a la SGAE le interesara que sigan existiendo estos soportes de almacenamiento  para cobrarnos el impuesto dichoso.

Lo que sí parece más razonable es como bien dice la revista Muy Interesante que “las editoriales suben los precios de los e-books porque creen que, si no lo hacen, tendrán que bajar los de las ediciones impresas”.

Pues que vayan pensando en reciclar sus negocios porque la gallina de los huevos de oro se les acaba y deben pararse a pensar que hoy en día,  ¿qué escritor necesita de una editorial para publicar su libro en formato electrónico?, no olvidemos la cantidad de formatos  libres,  para libros electrónicos, ver Wikipedia

Preocupados  por esto y porque ven en los formatos electrónicos como una  posible pérdida de derechos sobre el contenido de sus obras, la compañía Adobe  (Creadora del famoso Acrobat), ha creado un complejo sistema de seguridad encuadrado dentro de los sistemas de “gestión de derechos digitales” (DRM). La seguridad de este sistema, además de proporcionar ingresos extra a Adobe, alienta a editoriales como Pearson, Dykinson o Editorial MAD la edición de títulos técnicos. Sin embargo otras editoriales como O’Reilly ofrecen sus libros sin DRM, respetando los deseos y derechos de sus lectores.

Los sistemas DRM incluyen restricciones a la libertad de leer los libros en dispositivos distintos de los que se especificaron o incluso limitaciones por fecha e incluso pueden llevar al borrado de libros ya comprados (como en el caso de Amazon con el libro 1984 de George Orwell, que incluso dio lugar a demandas.

En cualquier caso  si aplicamos el sentido común y nos paramos a pensar , todo el mundo tiene alguna enciclopedia en su casa, Larouse, Espasa Calpe, Vergara, etc, y alguna que otra obra literaria, que leemos una vez en nuestra vida a lo sumo si nos dejó huella su lectura es posible que dentro de muchos años cuando seamos ancianos seniles nos dé por volver a leer y recordar, con lo que nuestras casas se llenan de estanterías repletas de libros a su vez llenos de polvo y ácaros que tenemos que andar limpiando y en el peor de los casos le prestamos unos de esos libros que tanto estimamos a alguna visita inesperada que aparece por casa y nunca mas se supo de él. Visto desde esta perspectiva parémonos a pensar que todos esos volúmenes que tenemos en casa nos cabrían digitalizados en un Pendrive o en un disco portátil de bolsillo y nos sobraría espacio posiblemente,  fuera como fuere yo vaticino que en el plazo no superior a 8 años el papel habrá pasado a mejor vida y las nuevas generaciones verán las bibliotecas como cementerios de elefantes. Muerte al papel larga vida al chip

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~ por Script en noviembre 19, 2010.

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